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El rincón

de Esther

Lleno mi blog de artículos que hablan de nosotras las mujeres, de sus necesidades, miedos y deseos de ser felices. 
Puedes empezar por donde quieras, mis escritos no van por fechas, sino por argumento, puesto que el orden non cambia con el tiempo.

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El secreto de los suecos

Otra lección de vida del país escandinavo. O por qué deberíamos asumir que un empleado tomando un café también está trabajando. Lo hemos estado haciendo mal toda la vida. Porque aquí es sinónimo de pérdida de tiempo, de huida del trabajo; de vasos de plástico, brebajes artificiales y bollería industrial. Es el momento de poner verde al jefe, de compartir quejidos y lamentos. De contar los días para las vacaciones. Pero las pausas para el café son otra cosa para los suecos, que vienen a enseñarnos cómo exprimir al máximo cualquier minuto de la jornada laboral. Porque si en España dedicamos un espacio más o menos amplio a apurar la reconfortante bebida frente a la máquina, obviando por un tiempo nuestras tareas, ellos organizan en torno a esta práctica toda una celebración, sin ir en detrimento de su título de uno de los diez países más competitivos del mundo según el Foro Económico Mundial. Así son las fikas suecas, el momento del café en la oficina que se revela como uno de los factores que explica la alta productividad de sus trabajadores, según estudios de la Universidad de Linköping, y sus reducidos niveles de estrés, los más bajos del mundo según International Business Report. “Fika es un fenómeno social. Es tomarse un café o un té, pero también es una razón para socializar y disfrutar de un momento de calidad con los compañeros de trabajo”. Así define este sello cultural Emelie Gallego, agregada cultural de la embajada de Suecia en España. Y se trata de una realidad tan impresa en el alma de los suecos que son las propias direcciones de las empresas las que promueven estos descansos. Aunque no haga falta. Como afirma Israel Úbeda, responsable de prensa y redes sociales de VisitSweden en España, “más que proponerlo, es algo que pertenece a la personalidad de los suecos y las compañías. Porque, al fin y al cabo, las forman personas con sus idiosincrasias». Y Úbeda añade: “Los suecos aman el café y las pastas y por ello parece lógico que en un sitio donde vas a pasar horas cada día tengas una breve pausa para estirar las piernas, conversar con los colegas y disfrutar de dulces, fruta o un pequeño tentempié”. Todo, gentileza de la empresa. ¿Se trata entonces de un mero descanso pagado? En absoluto. Gallego lo explica: “Ese ambiente más familiar fortalece los lazos entre los compañeros, pero también los directores están presentes. La cultura empresarial en Suecia es, en general, bastante cercana y poco jerárquica”. Por eso también jefes y coordinadores se suman a estas “paradas técnicas”, buscando que entre todos, en esos momentos de relax, se puedan alumbrar mejores ideas para solucionar los asuntos que les ocupan frente al ordenador. Es decir: igual se habla del increíble partido de fútbol de ayer que de cómo afrontar la reunión de márketing de mañana. Y usted dirá: igual que en España. No tan rápido: su alta consideración por parte de todos los estratos de la compañía hace que las ideas y el optimismo fluyan con vigor, como prueba un estudio elaborado por LinkedIn. La investigación Relationships @Work relevó que mantener buenas relaciones con compañeros y superiores redunda en un mejor desempeño profesional y una mayor motivación en el trabajo. En la misma línea, otro análisis realizado por expertos de la Universidad de Florida constató que fomentar una relación de confianza entre trabajadores y superiores trae consigo mayor colaboración, innovación y eficiencia. Además, despojar a estas pausas de la clandestinidad aumenta la felicidad del trabajador, que mejora, según varios estudios, tanto ambiente de oficina como productividad. Aunque no están regulados por una agenda, los fikas tienen varios espacios durante la jornada. En la empresa de Israel suelen parar varias veces al día, durante 10 minutos por receso: “Depende de la compañía, pero un par de pausas por la mañana y otra por la tarde puede ser perfectamente normal, aunque eso no quiere decir que todo trabajador participe en todas y cada una de ellas”, comenta. De ello da fe Jónatan López, arquitecto español que vive en Estocolmo desde hace más de seis años. Ha trabajado en tres empresas distintas y en todas ha podido constatar que las fikas forman parte de la cultura empresarial sueca: “Ahora somos unos 200 trabajadores, así que cada grupo tiene sus propias costumbres. Una de mis compañeras está haciendo un curso de pastelería y los miércoles trae sus elaboraciones caseras”. Jónatan recuerda su paso por empresas españolas y cómo, a diferencia de lo que ocurre en Suecia, el café es algo que siempre se tenía que costear uno mismo. «Aquí las cafeteras son tan importantes como los ordenadores y los jefes son los que nos dicen que tenemos que mejorar [acabar antes con las tareas urgentes] para sacar tiempo para más fikas”, añade. Un hervidero de grandes ideas Ana Berdún, coach personal y experta en felicidad en el trabajo, suma que estas prácticas son «una buena herramienta para luchar contra el presentismo. Ayuda a trabajar cuando trabajas y a descansar cuando descansas, porque, en otro ambiente más restrictivo, mientras estás frente al ordenador piensas en el receso y, cuando estás tomando el café, no puedes desconectar de todo aquello que te queda por hacer”. Manuel Torres, director comercial de Eboca, empresa de vending especializada en máquinas de café, se lamenta de que la pausa española sea “algo clandestino, un tiempo en el que el trabajador se siente observado”, y considera que “un empleado, tomando café, también está trabajando”. Torres subraya el estrecho vínculo entre la cafeína y el rendimiento laboral, hablando de su vertiente biológica y la sociológica, y se pregunta: “¿Cuántas de las grandes ideas, de los inicios de los mejores proyectos, se nos han ocurrido dándole vueltas a un espresso?”. En efecto, la EFSA (el panel de expertos europeos en salud alimentaria) ha reconocido que a partir de 75 miligramos, la cafeína aumenta la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje. Y los defensores del fika matizan: no es

Liderazgo personal

Un poderoso truco para alcanzar tus objetivos. Crea un sistema de penalizaciones y recompensas, el clásico “palo o zanahoria” adaptado a tu realidad. Por Pilar Jericó, Septiembre y Enero se caracterizan porque nos llenamos de buenos deseos y objetivos que no siempre cumplimos. Vamos a ver un truco poderoso que nos ayuda a ponernos las pilas. Jesús Vega, escritor y conferenciante, cuenta cómo consiguió que un amigo suyo dejara de fumar después de un sinfín de métodos, terapias, caramelos y demás inventos. Los dos son muy aficionados al Real Madrid, dato muy relevante para la historia, y un día de invierno, antes de entrar en el campo, su amigo le pidió que le acompañara a echar el último cigarrito. “¿Pero por qué no dejas ya de fumar?”, le dijo. “Pues porque no puedo… he probado con todo”. A Jesús se le iluminó la bombilla y le planteó un reto. “Te propongo algo: si no dejas de fumar en un mes, tendrás que donar mil euros a una fundación”. Su amigo tragó saliva. Es una cantidad que a la mayor parte de los mortales le dolería pagar. “Ahora bien –continuó Jesús–, esos mil euros irán a parar a la fundación del Barça”. La cosa dolía bastante más. Su amigo puso el grito en el cielo. ¡Eso estaba por encima de su nicotina! Sellaron el pacto y, pasado un mes, ya no fumaba. Y esto podría haberle ocurrido a cualquier aficionado del Barça que hubiera tenido que donar dinero al Real Madrid; a uno del Betis con el Sevilla, o viceversa; a uno del Milan con el Inter, o a tantas otras rivalidades clásicas que tenemos los primates en este planeta, solo que en este caso en forma de balón.   Un poderoso truco para alcanzar tus objetivos ¿Y si realmente pudieras? La fuerza de tu determinación. Para conseguir un objetivo hace falta tener la determinación de hacerlo y una de las claves para despertarla es un sistema de penalizaciones o de recompensas que realmente te duelan o te entusiasmen. Es decir, has de aplicarte el clásico “palo o zanahoria” adaptado a tu realidad (o tener un amigo que te echa una mano para ello). Dependiendo de tu objetivo, que puede ser hacer deporte, comenzar unas clases o tomarse la vida con menos estrés, funcionará mejor la penalización o la recompensa, como se ha demostrado en otros experimentos. Cuando ejercemos el autocontrol, es importante una pequeña recompensa por aquello de animarnos. Roy Baumeister, profesor de la Florida StateUniversity, ha analizado una de las claves en los procesos de cambio: el autocontrol para dejar de enfadarnos por nimiedades, por ejemplo, o para no asaltar el frigorífico. Pues bien, ese autocontrol que necesitamos se agota y, cuando ocurre, necesita de una pequeña recompensa. Baumeister lo demostró con un grupo de voluntarios. Les pidió que pasaran a una habitación que olía a sabrosas galletas recién horneadas. A un grupo de ellos les permitió comer las galletas y a otros, unos rábanos que estaban en la otra mesa, con la consiguiente cara que tuvieron que poner. Después, les pidió a todos ellos que resolvieran un rompecabezas geométrico complicado y, curiosamente, los que habían comido rábanos se dieron por vencidos en tan solo ocho minutos, mientras que los que habían disfrutado de las galletas, aguantaron diecinueve minutos de media. Conclusión: la glucosa ayuda en la gestión de uno mismo, pero lo más importante, cuando estamos ejerciendo autocontrol, es buena una pequeña recompensa por aquello de animarnos. Lógicamente, si el reto es hacer una dieta, las galletas no son lo más recomendable, pero entonces busca otra que te apasione, que no se lleve mal con tu objetivo y que te dé ese regalito que te puedes merecer. Quizá una llamada a un amigo, una película, un masaje, un viaje o lo que tú quieras. Y, si no, siempre puedes recurrir al compromiso de destinar un dinero a un sitio que no te haga la menor gracia. Fuente: Artículo de El País

Tony Robbins

Para conseguir un gran cambio en tu vida una buena manera es la de hacer pequeños cambios consistentes y sostenidos de manera continuada. Cuando nos marcamos objetivos a largo plazo pueden parecernos a veces tan lejanos que es fácil caer en el desaliento o bien sentirnos totalmente abrumados por tan titánica empresa. Sin embargo, si nos proponemos dar poner pequeños pasos diarios encaminados a lograr nuestras metas será mucho más fácil sostener la acción, y estos pequeños pasos nos conducirán finamente a nuestro destino. Esa es la esencia del método de Tony Robbins, al que él llamó CANI, un acrónimo en inglés de “Constant And Never-endingImprovement” que literalmente significa “Mejora Constante e Interminable”. Robbins se inspiró en el Dr. W. Edwards Deming y en sus estudios sobre el crecimiento y el éxito económico mundial de los japoneses. El secreto nipón no es otro que lo que ellos llaman “Kaizen” y que es la “mejora constante y continua”, Kai significa cambio y zen bueno y que es un valor arraigado en su cultura. Partamos, pues, de la premisa de que todo cambio es bueno, y ya que estamos cambiando continua e inevitablemente, hagamos que todo pequeño cambio sea provechoso y útil para nuestro crecimiento. Puesto que el nivel de éxito que experimentamos en la vida está directamente relacionado con el nivel de compromiso con esa mejora continua y sin fin, es decir, con CANI Incorporar CANI a tu vida sirve para enfocar tu atención en pequeños aspectos de tu vida que te hará convertirte a la larga en un maestro de esa área. Sólo aprendemos y crecemos cuando vamos más allá de nuestros límites actuales, que muchas veces son más autoimpuestos que reales. ¿En qué áreas de tu vida podrías aplicar los principios de CANI hoy para marcar la diferencia? Familia, amistad, salud y bienestar, espiritualidad, ocio, desarrollo personal, prosperidad y finanzas, trabajo y desarrollo profesional, entrega a los demás. Si definimos el éxito como un “viaje” en lugar de como un destino final, podremos sentir esa satisfacción que proviene de saber que estamos en el camino de la mejora constante y sin fin: CANI Fuente: Artículo en Espai Coach

No es «coaching» todo lo que reluce

La ausencia de regulación del sector hace que se etiquete como desarrollo personal lo que no es. «Ramón Oliver» Cuántos entrenadores – coaches, en inglés, según la jerga de recursos humanos – hacen falta para cambiar una bombilla? Da igual; lo verdaderamente importante es que la bombilla quiera cambiar». Si usted no es coach profesional o no ha participado nunca en un proceso formal de coaching, es probable que no haya entendido el chiste. Porque, aunque quizá el término le resulte familiar, la proliferación de escuelas, métodos y profesionales que incluyen el apellido «coaching» en su denominación está provocando cierta confusión alrededor de esta disciplina en auge. Para Merche Aranda, directora del máster en Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching de EAE Business School, un proceso de entrenamiento es «un espacio de reflexión, toma de conciencia y creatividad en el que la persona diseña sus propios objetivos y las acciones necesarias para alcanzarlos». Una de sus principales virtudes, resume Luis Colmenero, profesional y creador de la marca Coachingümer, es que «ayuda a ver las cosas de maneras diferentes». En ese marco, la disciplina no ofrece soluciones cerradas, sino que actúa como facilitadora. «No somos asesores, consejeros, terapeutas, mentores ni consultores. Somos acompañantes de procesos. No damos consejos, ni le decimos al cliente qué debe hacer», aclara Pedro Palao, gerente corporativo internacional de TISOC Coaching. El Estudio Global sobre Coaching 2016, elaborado por la International Coach Federation (ICF) en colaboración con PwC, y que recoge las respuestas de 15.380 profesionales y directivos de empresa de 137 países, calcula que hay en ejercicio unos 53.300 entrenadores dedicados a esta actividad en todo el mundo. Un ejército que en 2015 generó unos ingresos globales de 2.356 millones de dólares. El mismo estudio estima que una sesión de una hora de coaching puede costar de media entre 231 y 288 dólares, dependiendo del país. Son muchos los que quieren probar esta apetitosa tarta, y ya hay quien habla de una burbuja del coaching en España. «La palabra se está convirtiendo en un bonito ropaje para vestir casi cualquier cosa con un aspecto más actual. Y en ese batiburrillo pueden colarse encantadores de serpientes, charlatanes o animadores del ‘tú puedes’ (aunque no puedas)», lamenta Colmenero. La falta de especificidad de la propia palabra coach no ayuda. «Hay personas que dicen que son coaches nutricionales y lo que son es expertos en nutrición que te ayudan a comer mejor. Pero eso no quiere decir que hagan coaching», puntualiza Miriam Ortiz de Zárate, socia directora del Centro de Estudios del Coaching (CEC). ¿Legítimo? Seguramente. Aunque, apunta Jesús Rodríguez, presidente de ICF España, también oportunista. Porque «etiquetar a la ligera o con fines comerciales otros formatos de intervención es hacerle un flaco favor a la profesión». UNA GRAN OLA… DE ESCEPTICISMO «Una feroz sátira sobre el mundo de la empresa en los tiempos del coaching y el PowerPoint». Así se presenta La gran ola, la obra con la que el sevillano Daniel Ruiz ha ganado el Premio Tusquets de Novela 2016. Su autor no circunscribe a la ficción sus críticas al fenómeno coaching. «Notas que algo está sobredimensionado por la deformación de las propuestas, y hoy el coaching ha entrado en el terreno del disparate: con caballos, extremo, de caricias, de cosquillas, de submarinismo…». El novelista ve en este método escasez de rigor y base científica. «Es un sistema que desdeña el conocimiento en beneficio del encantamiento, del impulso, de la frescura. Todo se consagra a la magia», concluye. En el trasfondo, Ruiz también aprecia adoctrinamiento corporativo. «Viene a dotar de un sustrato espiritual a las empresas. Contribuye a construir esa fe a partir de unos principios (la misión, los valores…) que vienen impuestos por la organización. Y siempre dentro de un relato orientado a que el empleado dé más de sí». El intrusismo es, de hecho, uno de los principales problemas a los que se enfrenta esta especialidad. «No es una profesión reglada, no existen títulos oficiales», recuerda Rodríguez. Un vacío que propicia que «algunas personas se autodenominen así sin haber recibido la formación ni tener las competencias necesarias», denuncia. Esta disciplina bebe de fuentes diversas como la psicología, la neurociencia, el aprendizaje, la filosofía, la sistémica o la gestión empresarial. «Uno no se apunta a un curso de fin de semana y el domingo por la tarde ya sale transformado, cual mutación genética», ironiza Palao. ¿Cómo separar el grano de la paja? A falta de oficialidad, la formación existente se apoya en instituciones privadas como la española AECOP, la International Asociación of Coaching (IAC) o la propia ICF, la mayor del mundo con 28.000 miembros, 700 de ellos en España. Con sus acreditaciones, estas asociaciones profesionales fijan estándares de calidad para el sector. ICF distingue tres niveles de certificación profesional, cuyos requisitos parten de las 60 horas de formación específica y 100 de experiencia con clientes para el nivel básico (ACC), hasta las 200 y 2.500 respectivamente para su acreditación máxima (MCC). Entre los aspectos contrastados, está que el coach posea las 11 competencias que este organismo determina como indispensables para ejercer la profesión. Además, estas certificaciones tienen una validez de tres años, lo que obliga a sus titulares a renovarlas periódicamente. Miriam Ortiz de Zárate piensa que el propio mercado también se autorregula. «En muchos departamentos de recursos humanos hay experiencias previas y personas formadas. Cuando acuden a especialistas externos, saben a quién están contratando». Pese a los avales, a esta disciplina no le faltan críticos que la siguen mirando con recelo. Pedro Palao avisa de que no alecciona, sino que usa la pregunta como elemento vehicular. Y algunas de esas cuestiones serán incómodas. «De esas que siempre has temido que te hicieran o que tú mismo no te atreverías a formularte frente al espejo. Y eso no es del gusto de todo el mundo». Más allá de títulos o certificados, los especialistas coinciden en que el mejor antídoto contra los escépticos son sus resultados. Según las últimas encuestas de satisfacción de ICF, el

Aquellas cosas que nos separan…

Existen muchos tipos distintos de personalidad, tantos, como individuos hay en el mundo. En ocasiones, esto influye en las parejas más de lo que se piensa. Sí ambos miembros tienen una comunicación honesta y no menosprecian al otro, la relación no fracasará. Pero, cuando uno de los dos tiene rasgos de personalidad negativa, es una crónica anunciada de fracaso. No se trata de fabricar relaciones perfectas sino hacer de la convivencia algo donde él y ella sean consciente de cómo los hábitos saludables o no, repercute de una forma brutal en la relación en ambos sentidos. Hagamos un repaso en los daños colaterales de la convivencia, donde aparecen detalles QUE NO, UNEN… Algunas de esas diferencias que separan hay que ponerle un toque de humor importante, de no ser así, volarían los trastos por la casa al ser insostenibles determinados hábitos que hacen de la convivencia una batalla campal. Como dice Walter Risso, Eso de jurarse amor para toda la vida, es un riesgo inasumible que ha hecho mucho daño… Todos hemos vivido como en el trato del día a día, ya metidos en confianza, como sale nuestro verdadero rostro y registros no siempre favorecedores, entonces, ¿qué hacemos con aquellas premisas que no necesitaron anestesia cuando las pusimos en claro como condición SINE QUANON para que la relación funcionara? En fin… Cada cual sabe dónde quedaron las suyas… Hoy vamos hablar de las manías y hábitos que se cuentan y al mismo tiempo, las que no se dicen en voz alta, pero, toca las narices…a ellos y a ellas…, no es una cuestión de género sino, de buenos hábitos. LAS QUE SE CUENTAN… Muchas horas frente al ordenador. Redes sociales, tiene un 20% de corresponsabilidad. Ellas nos llevan a establecer contactos con personas presentes y pasadas con las que compartimos emociones y charlas que nos alejan de la pareja. Esto nos genera una falsa felicidad. Los Ex. Tanto mantener una relación con ellos o nombrarles a menudo, y ya el colmo cuando te comparan con él/ella, eso, crea discrepancias importantes con nuestro cónyuge. Celos y dudas empiezan la danza de la desconfianza y ahí, ya estamos perdidos. A los ex, hay que dejarlos en el exilio. Falta de comunicación. Hombres y mujeres se comunican de una forma diferente. Para las mujeres una relación funciona si ambas partes pueden hablar de lo que les pasa. Sin embargo, los hombres pueden saturarse con tanto diálogo. En el libro de John Grey LOS HOMBRES SON DE MARTES Y LAS MUJERES DE VENUS, nos describen con un excelente humor patrones típicos de comportamiento. Como nos mostramos e interactuamos en pareja. Os recomiendo su lectura. El abuso de sustancias, la familia, los hijos, problemas laborales. Estos aspectos también engordan la lista que nos separan. No ser solidario. La especialista dice que las parejas poderosas tienen algo en común: “Apoyan completamente las metas y sueños del otro”. “Es necesario apoyar las aspiraciones de tu pareja y ser su fan número uno. De lo contrario, podrías convertirte en el número uno de los motivos para separarse”. Las peleas en público, espiar, exigir que cambie en base a lo que se conoció antes, celos, infidelidades, el egoísmo, criticar a los hijos o a la familia de uno de los cónyuges, también, termina con la magia de cualquier historia romántica. Y, aunque existen muchos más aspectos, yo me he fijado con especial interés en estos como fruto de queja de muchas personas con las que he trabajado tanto en consulta como fuera de ella. LOS MENOS PUDOROSOS Las excesivas demostraciones afectivas en público, sobre todo, en edad madura.Me refiero de la necesidad de uno de ellos por mostrar el status que tiene en la relación, teniendo manifestaciones exageradas sobre el afecto que siente por su pareja. Desde besos y tocamientos para que otros “vean lo afortunad@ que es”, hasta elevar la voz para que escuchen cuanto aman a la otra persona y busquen un testigo improvisado en la cola de un supermercado o en la parada del auto bus, que inmortalice semejante momento… La falta de discreción. Una imprudencia cuando la otra parte es el polo opuesto a buscar la mejor versión del “show de Truman”, es decir, abandera en todo momento la discreción y privacidad como valor fundamental para una relación exitosa. Sin embargo, si su chic@, necesita ratificar públicamente y con extraños ya sea redes sociales, o encuentros sociales su privacidad minuto a minuto como sinónimo de “persona afortunada” y todo ello sin poner filtros a quien/es llega esa información, eso, a corto plazo, resulta un inconveniente para que la relación sume. No tener amistades o actividades fuera de la relación. Pasar tiempo en pareja es importante, pero eso no quiere decir que sea lo único que se haga. No se puede depender de la pareja para satisfacer todas las necesidades sociales. Las personas externas de la relación son tan importantes como la pareja. A través de los amigos, ambos podrán ganar experiencia, perspectiva y apoyo. Falta de respeto por los espacios y tiempos. Cuando uno de los dos quiere resolver un conflicto sí o sí sin tener en cuenta la reciprocidad de la otra parte, un martillo pilón que no da tregua llevando a la exasperación, otro ejemplo son las continuas interrupciones cuando una de las partes está realizando una actividad que requiere silencio y espacio y el cónyuge por aburrimiento o necesidad de una opinión para llevar a la acción algo, no toma en consideración ese espacio tiempo, eso también, resulta un punto que resta. Descuidar tu aspecto físico y tener pocos hábitos saludables. La falta de coquetería, del cuidado minucioso que representa tu físico, puede ocasionar falta de deseo o atracción. No es que tengamos que cuidar nuestro aspecto por los demás, sino para seguir gustándonos a nosotros mism@s. Porque, si no te gustas a ti, ¿cómo vas a tener en cuenta lo que los demás te digan? Los malos olores causan alergia social. Los hábitos desagradables, dice un estudio, producen en el

Mi soledad y yo…

La soledad es un binomio que destruye pero a la vez crea… Según algunas opiniones, la soledad es la hipoteca de la infelicidad, un precio alto a pagar cuando no se conocen los beneficios de ésta. El concepto de la relativa felicidad se reduce para un grupo importante, a vivir “emparejados” como única opción cuando no se desea EMBARCARSE en un viaje en solitario… La afinidad, las pasiones, la química, la magia y hasta el mismo amor, para muchos son términos propios de un guion holliwudience que nada tiene que ver con la realidad o las expectativas que cada uno tiene. En definitiva, para este colectivo, la unión de soledades es el premio al encuentro romántico y tenebroso entre decepción y conformismo. Sin embargo, hay otros seres humanos que hacen un buen uso de esa soledad, tal vez, no elegida en un principio pero a posteriori, en ella son capaces de crear, destruir recuerdos llamados muebles inservibles de la memoria, conocerse, crecer y sobre todo, comulgar con el valor de la vida en soledad… Como dice Elsa Punset, la soledad podría ya considerarse una epidemia del siglo XXI. La soledad es una de las experiencias más difíciles de sobrellevar. Existen sociedades inclinadas al aislamiento interpersonal. Sin embargo, en la nuestra, sentimos que el grupo social es muy importante. La familia, los amigos, los hermanos, los hijos, los primos y ¡hasta los vecinos! conforman los vínculos que definen quienes somos y ponen puentes para facilitarnos el camino de, a dónde queremos dirigir nuestros pasos. Ellos refuerzan nuestra valía y autoestima en la medida que les tomamos como referente.  Pese a la proliferación de las redes sociales y la sensación de sentirnos conectados todo el tiempo, la realidad nos dice otra cosa, por lo tanto, algo está ocurriendo en nuestra sociedad. Antes teníamos una media de 2 amigos íntimos a los que les contábamos nuestras preocupaciones, secretos y sueños. Hoy, todo eso ha cambiado, es muy difícil tener un amigo o amiga a quien confiar nuestro mundo interior. Se ha perdido el sentimiento de pertenencia unido a valores casi exiliados como la lealtad y la confianza. La soledad de hoy tiene un vínculo muy estrecho con las tecnologías, es una forma muy demandada de mantenernos ocupados. Por otro lado, el sentimiento de soledad en las personas va en aumento. No se trata de estar aislado del resto del mundo, es algo que se siente, es una percepción de estar solo, de no encajar o ser aceptado y un deseo profundo de necesidad de intimidad y confianza con otro ser humano. ¿Cuantos de nosotros nos hemos sentido solos aun estando rodeados de personas? Es un sentimiento demoledor que nos hace aislarnos del resto. Decía el psiquiatra Dan Gilbert: Somos proyectos en curso que equivocadamente creemos estar terminados. La soledad ¿Elección o imposición? Podemos elegirla y bendecirla Puede ser impuesta y sufrirla Podría ser una elección temporal y frustrarnos o ver una oportunidad que antes no existía En cualquier caso, ella es protagonista en diferentes escenarios de nuestra historia personal. Veamos algunos ejemplos habituales. En pareja:  La soledad en pareja es más común de lo que muchos quisieran reconocer. El inventario de pérdidas y ganancias, hace que la unión de soledades estreche lazos. Los daños colaterales despiertan emociones de rechazo, frustración, reproches no siempre silenciosos y un rosario de despropósito no confesado que no deja de ser un secreto a voces para muchos. ¿Podríamos decir que es mejor estar solos que mal acompañados? No tan deprisa, todo tiene su pros y su contra, en cualquier caso, se trata de saber negociar. Saber elegir el tipo de compañía adecuado a tus necesidades y preferencias. ¿Entonces mejor en pareja aunque sea discutiendo? Esa nunca debe ser la idea. La reciprocidad debe ser mutua. Las constantes críticas deterioran la relación y, ni que decir, la salud mental y física. La soledad familiar y social: El sentimiento de soledad en familia también se puede experimentar, lo cual, nos lleva a un profundo dolor emocional, un vacío acompañado de la frustración que genera el deseo de estar con alguien y no poder. Las razones que causan la soledad pueden ser entre otras: El excesivo trabajo, estar con varios frentes abiertos, todo esto suma al aislamiento de construir relaciones significativas y poder poner en prácticas valores que promueven las relaciones humanas satisfactorias. Separación física de los seres queridos: por razones laborales, sociales, de distancia, divorcio, muerte, etc. El rechazo. Esta actitud contribuye potencialmente al aislamiento y sentimiento de soledad. Pasos para vencer la soledad: Una vez que has aceptado que te sientes solo y que has construido una barrera para hacer frente a ese sentimiento, ayudaría mucho compartirlo con alguien de confianza que ayude a dar esos primeros pasos de cambio. Ser activo. Buscar un hobby que te involucre en otras relaciones humanas. Reforzar la autoestima. Poner el punto de enfoque en pequeños logros que refuercen esa confianza que hará que desarrolle habilidades y características personales que le definen. Cronometrar el viaje al pasado, a ser posible concediéndoles pocos minutos, es importante ser consciente del aprendizaje que se ha hecho a lo largo del camino, con los aciertos y los errores y el valor que tiene para construir un mejor presente. Pero hasta ahí, no quedarse atrapado, hay que volver ileso de ese viaje en el tiempo. Saber perdonar. Es sumamente difícil pero necesario para avanzar. La rabia, la ira y la frustración son emociones que desgastan y nunca ayuda a ver con claridad y a fin de cuenta en que fallamos. Aceptar las diferencias y la posibilidad de enriquecernos con ellas si las vemos como una vía al aprendizaje. Compartir / delegar, aligerar la carga y estrecha vínculos. Sal de tu zona de confort y dale sentido a tu vida… Necesitamos reprogramarnos, sacudir las ideas que nos venían a la mente como absurdas y darle escucha, solo ahí, encontraremos la oportunidad que tanto ansiamos Tarea: reflexión ¿Qué sentido quieres darle a tu vida? Podrías sorprenderte viendo cómo eres

El espejo en el que quiero mirarme… autoestima

Todos y todas queremos mirarnos en un espejo que refleje aquello que secretamente guardamos, sin embargo, las falsas creencias tienen un peso importante, un estatus de años que han ido formando la identidad o ideas no siempre acertadas sobre nosotros mismos. Todo lo que creemos, lo terminamos creando. La auto estima y la confianza son dos valores que generalmente pierden puntos dependiendo del momento en que te encuentres de tu vida, en gran medida de la percepción que tengas del mundo y el entorno que te rodea. Cuando la autoestima es muy baja, no se es conscientes de las oportunidades que se pierden de tener una vida más plena y satisfactoria ya que nos privamos de mostrarnos al mundo tal cual somos. Y, con ello, conocer registros de nuestra persona potencialmente interesante que, de alimentarlos, produciría más felicidad. No existe ninguna clave que garantice la felicidad, ¡no existe!, esa clave eres ¡tú! tu actitud ante las cartas que te presenta la vida. Diferencia entre auto concepto y autoestima El auto concepto es la opinión que una persona tiene sobre sí misma, va asociado a un juicio de valor. Carl Roger, un psico humanista, decía que las personas teníamos tres registros: Identidad: es la imagen que cada uno tiene sobre sí mismo. Personalidad: conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás. Me gustaría ser: ese yo ideal, lo que realmente te gustaría ser.Todo esto condicionado por falsas creencias y baja autoestima. Auto estima son aquellos sentimientos favorables o desfavorables que sentimos según sea la valoración sobre nuestras características personales. En definitiva… La baja autoestima es una declaración de guerra contra ti mismo… Creerse menos que los demás, es definitivamente serlo. La baja autoestima solo se basa en las carencias, es decir, solo se basa en la mitad de lo que eres. Está enmascarada bajo el manto de la humildad. Quien se cree menos, hace menos y logra menos. Cuando tu autoestima depende de la opinión que otros tienen de ti, no la llames autoestima, llámala montaña rusa. Ahora bien, hoy solo nos enfocaremos en dos puntos que vienen a resumir todo lo que se conoce por la baja auto estima. Nadie en absoluto quiere tener una baja autoestima!, otra cuestión es, que la reconozcan o quieran buscar ayuda o herramientas que favorezca la confianza en ellos mismos. ¿Qué parte de ti es elegida y que otra es impuesta por la cultura o la familia? Al crecer, aprendimos estas creencias de nuestros padres, profesores y compañeros, así como de otras figuras de autoridad, y también las pudimos haber absorbido desde el condicionamiento de los medios de comunicación: televisión y películas, letras de canciones, y así sucesivamente. Quien no ha escuchado alguna vez: “los hombres no lloran», «las niñas lindas no se enfadan» o tal vez, con el tiempo aprendido: «es arriesgado confiar en la gente», «es difícil estar solo”… La lista es interminable.Todo esto viene por… Las falsas creencias más poderosas son aquellas que hemos adoptado como resultado de algunas experiencias dolorosas. Incluso si fueron ciertas entonces, tales creencias son falsas en el presente, ya que nuestra situación es diferente, ahora tenemos la capacidad de elegir. La vida en general, es el resultado de todas las decisiones que tomas. Sin embargo, recuerda que si lo haces de la forma adecuada, tendrás nuevas opciones, oportunidades y posibilidades que te acercarán a lograr lo que deseas.   La importancia de… El poder de la decisión. Me quiero/me acepto. Soy exactamente lo que quiero ser Nada de esto es fácil, no nos engañemos, pero no es imposible. Todo proceso de transformación requiere un gran esfuerzo y trabajo. ¿Cuántas veces has tenido que decidir para alcanzar tus objetivos?, ¿cuántas veces tuviste que tomar decisiones vitales?, ¿cuántas veces te has encontrado en el dilema… ¿qué será mejor? ¿Y si me equivoco, perderé todo? ¿Podré levantarme? ¿Y mi familia, y mis compromisos y las facturas?… Uff…. Me cansé… mejor observamos y luego decidimos… Seamos nuestros propios observadores, salgamos de la emoción que nos produce todas esas cuestiones y analicemos desde fuera, esa actitud favorece los resultados. Para salir de un estado de baja autoestima, una de las vías es la observación. Nos empoderamos cuando fijamos nuestra atención en buscar información opuesta a nuestras creencias, hablar con expertos y retarnos a ser uno de ellos. Tomar decisiones inteligentes requiere tiempo. Hay que ver los pros y contras para elegir mejor. No se debe elegir por vanidad o por tener popularidad. Debe ser desde la comprensión de la situación con opiniones y discrepancias analizando las alternativas. En cualquier lugar, momento y espacio, puede estar esa llave que abre la puerta que tanto hemos deseado, por lo tanto, sólo tienes que darte permiso para empezar a transitar ese nuevo pasillo… ¡atrévete! Un libro, una persona que se siente a tu lado, una puerta que se abre, y de repente, algo nuevo empieza a suceder… Y, a ti, ¿qué te define? La actitud tanto positiva como negativa trae consigo un pago sí o sí; depende de lo que estés dispuesto a pagar elegirás una u otra factura. Una actitud positiva Soy consciente de lo difícil que resulta mantener la calma en situaciones límites o no tan limite, basta con vivir una historia personal donde las pérdidas son grandes titulares, con lo cual, es complicado optar por el lado bueno de las cosas salvo que, tu autoestima o visión de las circunstancias se declinen al lado optimista. Es esencial para la salud, tanto física como mental, sentirse bien, feliz con uno mismo, con lo que se tiene y con las personas que día a día colman de cariño y amor nuestra vida. Debemos desarrollar claves y herramientas que nos ayuden a paliar los acontecimientos y experiencias poco gratas. Para ello, tirar de algunos hábitos ayuda mucho. Por ejemplo:  Una posibilidad para todo. Ver la parte positiva de cada situación, enfocarse en lo bueno de las cosas o intentarlo es toda

Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o si…?

Atribuida a Miguel de Cervantes, quien la ubica en el cuarto capítulo de la segunda parte de su afamado libro “Don Quijote de la Mancha” (1605), en medio de un debate entre personajes surge esta frase. Se emplea bastante para aludir al fracaso de la segunda parte de algo. Tal vez, Cervantes intentaba anticiparse a posibles críticas de sus colegas o de los lectores, suponiendo que sería poco probable mantener la calidad literaria del primer libro. Con este adagio, se intenta puntualizar que aquello que resultó bueno o exitoso en una primera etapa, será imposible de repetir. Pienso que sí y no. Sí, porque es cierto que el encanto de la primera vez aparece como insuperable en muchas circunstancias (Relaciones de cualquier tipo, obras literarias, cine, etc.), no, porque sobran ejemplos de lo contrario; como en el cine y en algunas relaciones de pareja, tras una infructuosa primera vez, la segunda parece la definitiva, al menos, por el momento. En las relaciones de pareja Hay parejas ya ancianas que afirman haberse amado toda la vida (y yo les creo). Pero tirando de estadísticas, la realidad es que, como en la canción de Rocío Jurado, el amor también se acaba.Antes de una segunda oportunidad, hay que recordar las posibles causas que originaron esa primera ruptura o en su caso, la segunda. Algunas de las principales razones por las que se rompe una relación son: El monstruo de los celos. Fundados o infundados ya en si es un problema serio; pero, cuando esas películas están en la imaginación de esa persona, sin duda alguna es una amenaza para la relación. La inseguridad que pueda tener uno o ambos, es un cable de alta tensión ya que la chispa del enfrentamiento salta en cualquier momento, la baja auto estima alimenta bastante las probabilidades de fracaso. Las faltas de respeto. Ninguna pareja está exenta de conflictos. Por otro lado, a la hora de comunicarse muchas adoptan el trato irrespetuoso en el diálogo con gestos que restan al éxito de esa comunicación. Y, es que, por muy enamorados que se esté, no hay que llegar a esos términos. Las diferencias no deben estar asociadas a la violencia. La falta de habilidades sociales y el no saber ser asertivo, conlleva estos desencuentros, desgraciadamente bastante frecuentes. Discrepancia de objetivos o pareceres. Cuando lo que ocurre es que los objetivos vitales son totalmente incompatibles hay 2 alternativas: reconsiderar las necesidades y su grado de importancia. tomar una decisión: aceptar tal cual es la persona enfocándote en lo que te resulta positivo o bien, dejarla y tratar de buscar a esa otra persona que se adapte a tus necesidades Cuando se plantea el…. ¿Nos damos una oportunidad? “Y, si pudiera elegir, y si tuviera otra oportunidad, todo lo haría solo por volver a la noche en que te encontré, en que te dije lo que hoy sigo pensando sin condición, todo lo haría otra vez para volverte a conocer” – la segunda oportunidad. La habitación roja. Niccifrench. Las segundas partes sí pueden ser buenas si se dan los pasos adecuados y dejamos la desesperación a un lado. La comunicación es la mejor arma de cualquier pareja y nada es imposible si inspiramos la confianza necesaria pero, especialmente y como sucede con cualquier situación amorosa, tendremos que estar estables y dispuestos a dar el 100%. El dar o darnos una segunda oportunidad con un amor pasado es una decisión muy personal. Es cierto que existen opiniones encontradas acerca de que las segundas partes nunca fueron buenas, las segundas oportunidades como todo en la vida, necesita su tiempo y a veces, no estamos preparadas/os para dar lo mejor de nosotras/os a otra persona o bien, dejamos ir a ese amor y luego nos damos cuenta de lo valioso que era. Walter riso dice: “coincidir con una persona, mental y emocionalmente, es una suerte, una sintonía asombrosa y casi siempre inexplicable”, no pasa nada si necesitamos de una segunda oportunidad para comprobar que tenemos esa sintonía con la persona que amamos ¿no? Date la oportunidad si… Si sientes que durante la relación hubo un verdadero crecimiento de los dos (emocional, espiritual, intelectual…). Si todavía hay amor y pasión. Si notas una buena fe de tu pareja y un auténtico arrepentimiento. Si hay un hogar sólido o muchos planes construidos. (eso sí, no solo por esto debes quedarte en una relación). Si hay respeto entre los dos, incluso cuando se acabaron las cosas. Piénsalo muy bien si… Si hubo una infidelidad y todavía no perdonas. Si hubo maltrato o agresividad física o emocional. Si no hay amor ni pasión. Si ya vas por la tercera vez (o más) que lo perdonas. Echas de menos a tu pareja porque no eres capaz de estar solo y esto es negativo. Los problemas que os llevaron a la ruptura seguirán ahí, surgirán de nuevo y os volverán a sumir en una relación tóxica donde seréis de todo menos felices. Las estadísticas ofrecen cifras desalentadoras: el 73% de los segundos matrimonios acaba en divorcio… ¿será por eso que somos más flexibles en esa segunda oportunidad? La media naranja no existe Las parejas que se dan segundas oportunidades y estas funcionan es porque han sabido disfrutar de todo ese tiempo que han estado sin su pareja. Lo han tomado como una ocasión para reflexionar, para verlo todo desde otro ángulo y pensar muy bien las cosas antes de tomar una decisión equivocada. Este tipo de parejas saben que son compañeros de vida, pero que también son seres individuales y que su felicidad no depende del otro, sino de ellos mismos. Por eso, no temen estar solos. Ellos eligen compartir su vida con la otra persona, no que la otra persona sea el aliento de sus vidas. En muchas relaciones de pareja aún existe la creencia de que la media naranja existe y esto provoca que ansiemos estar en pareja.No nos equivoquemos, necesitamos estar en pareja, no enamorarnos. Estas son dos cosas muy diferentes que provocan que, a

Una elección de vida…

Te escribo, te cuento… Para muchos y muchas los obstáculos de una vida les convierten en “Ave Fénix”. Actitud que, en ocasiones, ayuda a resurgir de la hecatombe de una o varias malas experiencias. La falta de claridad y confianza, arrastra a transitar pasillos a oscuras dando palos de ciego esperando acertar en algún tropiezo. En gran medida las emociones que condicionan nuestro carácter se encuentran atrapadas dentro de un “yo frenado”. La mayoría de las personas a las que les cuesta comunicar sus sentimientos o aquello que le preocupa, son los que más visitan las consultas de los profesionales de la salud. Exponerse a la opinión ajena asusta. Estar en el punto de mira o lupa de los demás, condiciona la espontaneidad y potencia la vulnerabilidad. Un número importante de terapeutas, aconsejan la práctica de la escritura como alternativa que más tranquiliza al paciente; estar a solas con lo que le sucede. Íntimamente necesitamos ponerle un nombre a lo que nos atañe, tanto si es positivo o no. Etiquetar los contratiempos o el producto de la zozobra, ayuda a entender el porqué de las cosas. Y, escribir para uno mismo, es una forma de no sentirse tan expuesto. Teoría/practica La teoría siempre es bien recibida. Nuestro cerebro en seguida capta los beneficios del cambio pero, la práctica, por momentos se nos presenta como un muro insalvable. Para vencer el pánico escénico de enfrentarnos a una página en blanco, lo ideal sería crear una rutina diaria de pocos minutos con conceptos claros. Los puntos a tener en cuenta son: No se trata de un relato, por lo tanto, me permito tener fallos ortográficos ¿El objetivo? expresar lo que no quiero o puedo compartir con otras personas. Buscando el momento El mejor momento generalmente resulta al final del día. Cuando todos se han ido a dormir, o simplemente, tus obligaciones ya han sido realizadas. Pasado los días, te acostumbrarás al hábito de buscar ese hueco para la recién actividad adquirida, no te agobies si las primeras veces te resultan algo abrumador. Hazlo a tu ritmo. Piensa sobre lo que has escrito, cual es la suma o resta de tus conclusiones. Después de un tiempo, repasa sobre lo plasmado. Observa como sentías y si ésta actividad reciente, te ha ayudado a estar mejor, a aclarar ideas, a ser más objetiv@ además de, asertivo con los motivos o realidades que te llevaron a la práctica de la escritura como terapia para mejorar. Decía Oscar Wilde que “todos estamos en las alcantarillas, pero que algunos miran las estrellas”. Te deseo un feliz viaje por tu vida…