COACHING POR VALORES
- ¿Cómo identificamos lo que es realmente importante para mí, para ti, para nosotros?
- ¿Cómo podemos llegar a saber qué elegir y que no?
- ¿Cómo podemos entablar un diálogo honesto y acordar valores mutuos?
- ¿Cómo podemos dar y recibir ese “Regalo de Valores”?
- ¿Cómo podemos trasladar esos valores hacia una conducta más positiva
Los valores representan el cómo hacemos las cosas. Por lo mismo, no sólo tienen que encontrarse en la actitud de los miembros, sino en todo donde intervenga la empresa:
Productos, comunicación, responsabilidad social, etc.
Todo ello contribuye a tener una cultura corporativa clara y bien establecida. Además, ayudará al buen funcionamiento de la organización con pautas de comportamiento que los miembros del grupo dan por válidas y ejecutan ante ciertas situaciones.
La Dirección por Valores (DXV) contribuye a encauzar la autonomía de los esfuerzos profesionales cotidianos hacia la consecución de la visión estratégica de “hacia dónde
pretende ir la empresa” otorgando así, un mayor sentido y compromiso a los procesos y objetivos intermedios de actuación. De hecho, la dirección por valores (DXV), viene a ser una especie de marco global para rediseñar continuamente la cultura de la empresa de forma que, se generen compromisos colectivos por proyectos nuevos e ilusionantes.
La utilidad de esta herramienta de liderazgo puede plantearse a múltiples niveles. Básicamente posee una triple finalidad: simplificar, orientar y comprometer.
Las sesiones de coaching por valores, tiene como objetivo conocer los valores fundamentales que cada persona, equipo de trabajo, empresa para que actúe en consecuencia con los siguientes puntos:
- Identificar los valores.
- Jerarquizar los valores por orden de importancia y prioridad.
- Alinear los valores para llevar a la acción un objetivo.
- Crear un plan de acción. Los participantes deciden qué, cuando y como materializaran ese objetivo o meta deseada.
- Aplicada esta metodología en un coaching de equipo, tendrá como resultado una mejora en la comunicación, relaciones más fluidas y satisfactorias.
- La formación en valores mejora los procesos de selección identificando la cultura organizativa real y, a las personas que mejor van a encajar con esa filosofía colectiva.
- Incrementa el compromiso entre trabajadores y empresa.
- Se genera, por tanto, una cultura corporativa de más confianza que evidencia las fortalezas del equipo para la toma de decisiones más coherentes, potenciando el desarrollo del talento y reconocimiento de las áreas donde hay que poner más atención.
